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    Categorías: Art

Ed Atkins, videoarte sucio y de gran belleza

Hace unos meses compartíamos nuestra experiencia cultural en Turín, allí descubrimos El Castello de Rivoli, un templo de arte contemporáneo en el que las obras y el espacio se complementan y se sincronizan para transmitir mensajes contundentes, directos a los sentidos. Obras de gran formato de los artistas contemporáneos más importantes del mundo. La experiencia fue arrolladora y allí fue donde descubrimos el videoarte de Ed Atkins.

Ed Atkins nació en Oxford en 1982. A sus 34 años se ha consolidado como uno de los artistas contemporáneos con mayor reconocimiento en Europa. Se crió en un pequeño pueblo a las afueras de Oxford. Empezó sus estudios en 2002 y se graduó en la reconocida Central Saint Martins de Londres y después en la Escuela Slade estudió Bellas Artes. Fue entonces cuando empezó a escribir regularmente con un estilo literario muy personal y crítico. Es un escritor prolífico y brillante pero lo que le ha llevado a ser reconocido han sido sus videos. Para muchos, claramente influenciados por el cine estructural de Hollis Frampton.

A través del videoarte este joven artista británico ha seducido a muchas instituciones del mundo del arte de toda Europa. Ha expeutsto en el Tate Britain, la Galería Chisenhale, el MoMA, la Galería Serpentine, el Palais de Tokyo, Kunsthalle Zürich, el Stedelijk de Amsterdam, y en la Bienal de Estambul.

Atkins es un artista hiperactivo, escribía y hacía vídeos y experimentaba con el ordenador hasta que su padre fue diagnosticado de cáncer y falleció, desde ese momento sus temas cambiaron centrándose en la muerte, el amor, y la masculinidad. La tristeza y el dolor constituyen la base temática de su obra y su inspiración surge de la música, la literatura y el cine. Piezas de videoarte que nos hacen reflexionar sobre nosotros mismos. Los objetos 3D que aparecen en sus obras son productos convencionales, metáforas de la sociedad de consumo. El contenido es visceral y está lleno de metáforas. Pistolas, sangre, huesos y tecnología. Su arte post internet y la expresión de la soledad, el individualismo y la tristeza de nuestra realidad contemporánea, lo convierten en el artista contemporáneo que mejor simboliza la vulnerabilidad de los individuos en la era digital.

Su obra no deja de ser una crítica explícita a la tecnología mediante la misma tecnología. La obra de Atkins es generada a través de las técnicas digitales más innovadoras. Los contenidos de sus vídeos ponen en tela de juicio la precisión de la tecnología. No existe una linealidad narrativa, lo que el espectador recibe son trozos o retales de videoarte que hablan de la tristeza de la soledad, desde un ego masculino y occidental, víctima del capitalismo.

Destacamos su obra “Ribbons” (en portada) en la que observamos a un joven deprimido que se arrastra a través de las mesas de bares inmundos al son de música clásica de Bach, y ahí está la magia de este artista, la capacidad de expresar mediante la belleza digital la suciedad y la decadencia a la que nos lleva la tecnología.

Paula Taboada :