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La Donutería de Barcelona, dónuts, dónuts y más dónuts

Cuando piensas en un dónut, ¿qué te viene a la cabeza? Homer Simpson y los policías de las series y pelis americanas. Hay dónuts y dónuts y después están los dónuts de La Donutería. Dónut, rosquilla , berlina o dona, es un rosco de pan dulce que tradicionalmente está frito en grasa de cerdo. Hay teorías que afirman que surgieron en la época medieval en el norte de Europa. Otras voces afirman que el primer dónut se hizo por primera vez en 1847 de la mano del marinero Hanson Gregory que al ver que la masa no se freía bien en el centro, decidió hacer un agujero. Sea como sea, los donuts son unos de los placeres de la vida, glaseados, de colores, clásicos, de chocolate, con mermelada, vainilla, coco, dulce de leche, turrón, natillas, todos irresistibles. Es hipercalórico y contiene un alto nivel de grasa pero está riquísimo y de vez en cuando uno se puede permitir un capricho.

Los dónuts de la donutería son únicos. Se producen en pequeños lotes durante todo el día con tres fermentaciones, cortadas a mano y fritas para hacerlas lo más frescas y deliciosas posible. Los tipos de dónuts cambian cada día así que imposible pedirse siempre el mismo. Dónuts hechos con pasión, su receta fue desarrollada a través de meses de prueba hasta que lograron la mezcla perfecta de sabor y textura. Los ingredientes son 100% naturales, orgánicos y locales siempre que sea posible para hacer dónuts inspirados en las estaciones y los sabores de Barcelona. Frutas frescas, jugos, especias, huevos y chocolates se utilizan para producir sus masas y rellenos caseros.

El proceso empieza el día anterior porque usan “masa madre”, un proceso verdaderamente artesanal en todos los niveles, fritos con un dorado perfecto, los llenan con cremas caseras, cuajadas, compotas y mermeladas antes de sumergirlos en cremas de fruta, chocolate y especias.

¿Y quién está detrás de esta deliciosa receta? Se llama Richard y ha trabajado en la cocina desde que era lo suficientemente alto como para lavar los platos, y su carrera como chef de repostería lo llevó a Nueva York, San Francisco, Asia y el Caribe. Vino a Barcelona en 2007 y se enamoró de la ciudad, de su cultura y de su comida. Mientras dirigía las cocinas de pastelería en el Mandarín Oriental de Barcelona y luego en la pastelería Escribà, echa de menos las comidas reconfortantes de su infancia en los Estados Unidos y un dónut siempre fue una de sus favoritas.

Paula Taboada :