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Los Planetas, arciprestes y poetas, enloquecen Barcelona

Los Planetas son una suma de capas, de hilos por los que tirar, de posibles nuevos mundos. Ir a un concierto de los Planetas es una caja pandora. Una entra con los dedos cruzados y es que sus conciertos alternan las noches de cal con las de arena, aquellas donde tocarán todo lo que una no imaginaba. Sus noches pueden ser de rarezas, de homenajes, de locuras o un paseo por su último disco sin La Bien Querida o Soleá Morente acompañando.

Tal vez, es justo esta suma de capas e hilos por los que tirar, lo que hace que Los Planetas sigan siendo Los Planetas. Se les suman haters al mismo ritmo que les vuelven los fans que les disfrutaban antes de los 2000. Los Planetas, y se dice rápido, continúan llenando estadios, agotando sus entradas y consiguiendo que los fans que empezaron con ellos, allá por el 93, los que les descubrieron por sus himnos generalizados o los que aterrizaron con Ópera Egipcia se emocionen ante una noche donde Jota, Eric, Florent, Banin y el resto de la banda, tienen ganas de conectar.

Esta vez tocaba Barcelona, y seguirán en Madrid. Verlos en formato concierto difiere de un festival, lo sabemos, pero en un concierto también pueden ser lo especiales que quieran. En el Festival de Benicássim sonaron como locos. Empezaron con Islamabad, y una ya sabe, que cuando empiezan con esta gran canción, el resto es un recital de temas muy bien cosidos, servidos y disfrutados. Recién los vimos en el Granada Sound, pensamos que al tocar en casa se dejarían llevar, subirían mil amigos y sería una noche de las que torean el tiempo. Pero no fue así, esa noche fue de cal, fueron directos y acabaron puntuales. Sin sorpresas, ni grandes hits locos. Lo que lo hizo especial fue escuchar canciones que uno tiene abandonadas.

Hoy tocaban en un Sant Jordi Club lleno de fans venidos de todos lados. Nos encontramos con un equipo de Oporto, que venía para la ocasión, otros de Valencia y unos amigos que de toda España se reunieron hoy en Barcelona para ver tocar a los granadinos. Cola para las cervezas y súper cola para el merchandising. Los souvenirs de Los Planetas, con el diseño justo de una banda que no busca crear escuela, amontonaban todo tipo de público en búsqueda de una camiseta con portada de disco por 15 euros.

Sin más, el significado del disco directo a mi pecho. La noche empezó perfecta, el público suficiente con espacio necesario para estar como un concierto merece. Arrancaron con San Juan de la Cruz, para buena de los fans de siempre, y a partir de aquí trufaron el último disco que venían a presentar, Zona Temporalmente Autónoma con canciones de todos sus discos. Hierro y Níquel sonó de las primeras, Islamabad marcó el punto medio del concierto, y la que da título a su último disco casi para cerrar.

Al ritmo de un Eric épico con una batería con más fuerza que nunca el público sonreía, hoy la noche estaba siendo de las que no se olvidarán. Se mezclaban nuevos amigos cantando canciones de siempre mientras Jota sostiene ese piti tan bien aguantado. Dos horas de concierto cerradas con 4 bises, que se dice rápido. 4 bises que dejaron claro que hoy Los Planetas vinieron con ganas y el hilo por el que tiraron fueron el que se esperaba. Disfrutarlos en todo su apogeo, rodeados de nuevos amigos con ganas de pasarlo bien y dejando claro que son los arciprestes de los últimos 20 años. Maravilla. ¡Vuelvan ya!

Francesca Tur :