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El nuevo Apolo Barcelona

“El tiempo vuela y si no te activas caducas” podría ser el mantra que hace cuatro años empezó el equipo de la Sala Apolo de Barcelona a darle vueltas. Desde entonces los programadores, arquitectos e ingenieros que han dado vida al nuevo Apolo comenzaron a dar forma a lo que se acaba de presentar: la nueva etapa de uno de los templos de la noche barcelonesa.

Mientras Joan Colomo versiona temazos nostálgicos, desde Camela a OBK, el universo más auténtico de la noche catalana se saluda. Se suceden empresarios del sector con americana, músicos que se reencuentran, agentes que activan el ocio nocturno y demás personajes que celebran, perdidos en un lugar nuevo para todos, lo que pronto será un lugar común: un Apolo actualizado. De momento, uno sube, baja, curiosea y pasea entre las nuevas salas. Mientras nosotras te compartimos las novedades de este momento único o ¿es cada día que un referente decide ponerse las pilas?.

– Apolo pasa a tener 3 espacios. Apolo, la sala de siempre con sus candelabros rojizos,  la 2 de Apolo (con su sesión Astin, los viernes, sábados y vísperas de festivo) y la 3.

– La nueva 2 de Apolo pasa de un aforo de 400 personas a 700, con espacio para cortinas para cerrar aquellos conciertos que busquen un ambiente íntimo.

– De la 2 de Apolo destaca su techo audioreactivo, donde las luces a modo neones se controlarán al ritmo de la música para crear un ambiente atmosférico.

La 3 no tiene escenario, pero sí un fotomatón, una barra y un espacio lleno de recovecos que ha conquistado un pasillo y ha devenido polivalente. Una especie de bar contemporáneo que pretende gestionar nuevos contenidos como si un bar del futuro se tratara. Masterclass, mercadillos y demás propuestas culturales que abrazan la música de manera transversal.

– La 3, que era un antiguo espacio-trastero en desuso hasta ahora contará, incluso, con una estación de radio propia.

– Una terraza al descubierto al final de la 3 se anuncia como el nuevo espacio para fumadores.

– La Sala Apolo, donde empezó todo, renueva sus servicios y accesos a la vez que mejora la acústica con un refuerzo técnico a su actual equipo de sonido.

– Nuevos lavabos cono hilo musical donde uno descubre que se trata del despegue de Apolo 13. Post-nostalgia divertida.

– Importante, el Plastic, aquel carnet que uno conseguía si rellenaba y acertaba un cuestionario para analizar su relación con la contemporaneidad musical y el abono del Primavera Sound ya no serán igual a entradas gratuitas. Darán acceso con descuento, pero no de manera libre como hasta ahora.

– La nueva imagen de los espacios va de la mano de una nueva imagen gráfica.

– El resultado, una sala donde podrán bailar 2.900 personas, repartidas en tres espacios con propuestas diferenciadas y conectadas entre sí, que permitirán de este modo el flujo continuo del público.

Prepárate porque nada es lo que parece y como escuchábamos en boca de un local habitual de la sala, “ha cambiado mucho, pero ha quedado muy bien”.

Francesca Tur :