ÚNICO es un back to basics. Una celebración del volver al origen. Frente a lo clonado, lo repetido, lo digitalizado, emerge ÚNICO, la nueva galería que celebra las artes y los oficios desde el presente, con visión de futuro. Un espacio para imaginar otros mundos posibles, repensar la materia y volver a hablar de lo que se hace con las manos. Una propuesta impulsada por ICÓNICO que busca conectar arquitectos con maestros ceramistas, forjadores, vidrieros. El gesto con la escala. Lo material con la emoción. Hablamos con Claudia Divo, su directora, para entender por qué los oficios no son el pasado, sino una de las claves para entender los ahoras.
¿Qué significa hoy abrir una galería de artes y oficios? ¿Es un gesto poético, empresarial o activista?
Es un gesto múltiple. Una respuesta a un mercado como el de la arquitectura, que busca soluciones especiales y diferentes, poniendo en valor el conocimiento ancestral de los oficios. Desde ICÓNICO, detectamos la necesidad de generar conexiones reales y dar visibilidad a los oficios como aliados estratégicos. ÚNICO es una plataforma empresarial, sí, pero también un espacio de inspiración y una apuesta cultural. Aquí los oficios no son nostalgia, son creación contemporánea.
Decís que ÚNICO es la primera galería de artes y oficios para la arquitectura. ¿Cómo se articula ese modelo entre cultura, industria y creación?
Es un puente. Un espacio concebido para arquitectos donde se muestra el potencial creativo de los oficios en diálogo con el presente. Desde una vidriera hasta una pieza de cerámica, se trata de mostrar cómo lo hecho a mano puede embellecer, dar identidad y enriquecer un proyecto arquitectónico. Es también una actualización del lugar que ocupan los oficios: no están al margen, están al centro de una nueva sensibilidad.
¿Qué tipo de mirada se necesita para hacer dialogar a diseñadores contemporáneos con maestros vidrieros, ceramistas o forjadores?
Una mirada abierta y con voluntad de aprender. Este diálogo transforma a ambos: el diseñador gana conocimiento técnico y el artesano se ve desafiado a explorar lenguajes nuevos. Ese cruce genera piezas que son imposibles de crear desde una sola disciplina.
¿Cómo se eligen los proyectos y combinaciones autor/oficio? ¿Importa más la afinidad estética, conceptual o técnica?
Depende del proyecto. A veces el arquitecto llega con una idea muy clara y solo busca las manos adecuadas. Otras veces, nos pide también propuestas creativas. Ahí proponemos artistas que pueden dialogar con su visión. Siempre es un proceso de conversación: entender el proyecto, conectar perfiles y acompañar el desarrollo hasta que la obra cobra forma.

¿Qué has aprendido tú, desde la dirección creativa y de negocio, al trabajar con oficios tradicionales?
Que son procesos distintos, pero complementarios. La artesanía aporta historia, dedicación, profundidad. Hay que respetar sus ritmos y entender que lo hecho a mano tiene una huella humana que lo cambia todo. En nuestra galería conviven lo industrial y lo artesanal. No se trata de elegir, sino de combinar inteligentemente.
¿Qué hace falta para que alguien quiera ser artesano hoy? ¿Cómo se vuelve sexy un oficio invisible?
Visibilidad, respeto, oportunidades, formación. Y también mostrar que los oficios pueden hablar un lenguaje actual. Desde ÚNICO intentamos visibilizar su valor, mostrar resultados contemporáneos y facilitar que arquitectos los incorporen a sus obras. También creemos que debería haber más titulaciones universitarias en oficios, como ya ocurrió con la cocina o el diseño.
Frente al presente digital, ¿cómo se explica esta sed contemporánea de materia y saber manual?
El exceso de lo digital nos desconecta. La artesanía propone lo contrario: contacto, atención, humanidad. Es un antídoto. La materia aparece como contrapeso: algo que no puedes deslizar, que no puedes duplicar. Algo que se queda contigo.

¿Qué tipo de profesionales se acercan hoy a ÚNICO? ¿Buscan obra, historia o proceso?
Sobre todo arquitectos e interioristas que quieren diferenciarse y enriquecer sus proyectos. También vienen artistas, artesanos, creadores de distintas disciplinas. Buscan inspiración, pero también conexión. ÚNICO es una comunidad en construcción, no una simple galería.
¿Dónde está el reto hoy: en mantener viva la tradición o en traducirla al presente sin traicionarla?
En el equilibrio. Ni congelar la tradición ni usarla como decorado. Se trata de crear desde el respeto, sin miedo a explorar nuevas formas. Cuando hay diálogo real, el resultado suele ser coherente y poderoso.
¿Y qué futuro imagináis para ÚNICO? ¿Se puede escalar algo tan profundamente humano sin que pierda alma?
Más que escalar, queremos expandir vínculos. Ampliar la red, crear sinergias, ayudar a que más proyectos incorporen lo artesanal. Estamos desarrollando una herramienta digital para facilitar los encuentros entre arquitectos, artistas y artesanos. Pero lo esencial seguirá siendo lo mismo: manos, materiales e historias únicas.


