Lugares para reconectar
'Varios shots de elixir'
Hay lugares que son como pócimas mágicas, que reconectan materia, espíritu y alma.
Escaparse a estos lugares estimula los sentidos, cura cualquier mal, nos nutre y recarga para seguir pedaleando.
Algunos de estos lugares son espacios donde recogerse y descansar, otros son espacios donde reponer fuerzas comiendo y bebiendo.
Hoteles y restaurantes para distintos momentos y distintos públicos.
Uno de ellos, quizás el más «grande» aún y ser un hotel de pocas habitaciones es Mas Lazuli.
Con 7 habitaciones y 9 suites, este hotel situado en el corazón del Empordà era un antiguo convento de frailes. Conservando la verdad de la piedra antigua y combinado con una decoración moderna, Mas Lazuli recibe viajeros desde todas partes del mundo ofreciendo un rincón de descanso muy cerca de Cadaqués. Frente a las habitaciones, encontramos un jardín con una piscina de agua salada y frente a ella una larga extensión de viñedos. Quien quiera dispone de spa, excursiones en bicicleta o el placer de disfrutar de un día de barco descubriendo las calas más recónditas de la costa Brava.
Detrás del proyecto se encuentran Caroline y Jean-Marc, decoradora y empresario, ambos apasionados por el territorio, el arte y la gastronomía. En 2012 descubrieron la masía y tuvieron claro que sería el lugar donde poder llevar a cabo su pasión, compartir su talento y construir el hotel de sus sueños.
La gastronomía tiene un lugar especial dentro del proyecto, tanto es así que el hotel dispone de su propio huerto de legumbres, verduras y hierbas aromáticas; y de 7 hectáreas de Merlot y Cabernet, de donde proviene su propio vino tinto. Tampoco podía faltar aceite, por lo que la finca cuenta con 5 hectáreas más de olivos
El lugar perfecto donde descansar, degustar territorio, mojar pan, brindar y celebrar.
Quienes prefieran recogerse aún más, hay un lugar mágico en el pueblo de Viladamat: Les Hamaques. Una apuesta segura. Lo que comenzó como un granero en ruinas en un pequeño pueblo, es ahora un maravilloso hotel boutique de tan solo siete habitaciones, está tan deseado como solicitado.
Años atrás, cerca del campo y de la playa, una familia encontró este granero y decidió convertirlo en un lugar para vivir. Con el tiempo, la casa familiar se amplió con el objetivo de compartir una forma de vida lenta con amigos y huéspedes. A día de hoy, Les Hamaques es un hotel de campo sostenible sumergido en un auténtico vergel. La piscina, las habitaciones, el invernadero y la misma casa quedan escondidos dentro de un jardín interior rebosante de vida e inundado de todo tipo de plantas, flores y árboles.
Su filosofía siempre se ha basado en un profundo respeto por la naturaleza. El sueño de una familia que, con el tiempo, mantiene viva la estela y que permite a quien se aloja en alguna de las habitaciones desconectar del fervor de la ciudad, de las playas abarrotadas y de los espacios sin alma. Les Hamaques es sinónimo de lectura, siesta, silencio, descanso, calma, contemplación y gratitud.
No muy lejos de ahí, encontramos dos restaurantes, de esos que todos buscamos y pocos encuentran. No por falta de ojo en el que busca, sino por falta de proyectos que aúnen honestidad, responsabilidad y coherencia con la naturaleza. Uno de ellos es el restaurante Vinilo Wine Bar, ubicado en l’Escala, un pequeño pueblo con sabor marinero.
Al frente del local encontramos a Marcelo, chef y sommelier que nos recibe y nos cuenta que la suya es una cocina fresca, basada en producto vivo y cercano, tanto es así que su propio huerto ecológico (que cultiva él mismo desde la pandemia) se encuentra a pocos kilómetros. Verduras y hierbas frescas llegan a diario a su cocina, plantas e ingredientes recién sacados de la tierra y cocinados con el máximo respeto y mimo. Cuando probamos sus platos comprobamos la verdad de esa cocina directa y cada cucharada demuestra su compromiso con el entorno, la tierra y con el comensal. El local hace esquina, quien quiere puede sentarse a observar el mar y quien lo prefiera dejarse llevar por el ambiente informal del interior, eso sí, siempre acompañado de buena música y de una buena botella de vino, también biodinámico y ecológico, elaborado por alguna de las bodegas independientes de la comarca. Vinilo es un rincón tranquilo donde, de verdad, todo lo que comerás se produce de principio a fin.
Muy cerca, también frente al mar y en el casco antiguo de l’Escala, encontramos El Remanso. Este lo capitanea Julian Ricci y Juliana Villafuerte, ambos argentinos y emprendedores. El espíritu del local es compartir y la suya es una cocina de brasa.
De nuevo, producto fresco de temporada, respeto absoluto a cada ingrediente y cada sabor.
Como buenos argentinos, su especialidad es la selección de carnes que acompañan con verduras ecológicas que compran en el mercado del pueblo y que cocinan al momento, a la brasa y con pasión. Guiños como la empanadilla o el pastel de queso nos remiten a su tierra, pero el resto de platos se basan en una cocina más mediterránea. No olvidan que están en frente la playa, por lo que siempre tienen alguna opción de pescado para quien le apetezca un poco de «mar».
Hasta aquí, dos hoteles y dos restaurantes ideales para mirar hacia adentro, dialogar con uno mismo y conectar con el mundo y el contexto.
Por último, mencionar Mas Tinus, un último lugar que acaba de nacer y que reúne descanso y alimento (de cuerpo y espíritu).
Lara y Priscila, en una apuesta por un cambio de vida, inauguran este proyecto familiar con la voluntad de acortar distancias.
Tras 12 años viviendo en Barcelona, esta pareja ha querido dejar atrás el estrés de la ciudad y busca la paz de la vida de campo. «Este lugar lo tiene todo: el verde del campo, el turquesa del mar y la conexión necesaria con el resto del mundo. ¡Un lugar para disfrutar de la vida y para criar a nuestro hijo en conexión con la naturaleza!», me comparte Priscila.
Su familia, que vive en Alemania, les visitaba a menudo y se enamoró de la zona. «Las ganas de poder pasar más tiempo juntos, superar las distancias y hacer que nuestros hijos crezcan juntos nos ha motivado a crear este proyecto. En 2022 nos hemos unido para renovar la Masía y abrir las puertas para amigos, amigos de amigos y todos que quieran disfrutar de la tranquilidad de nuestra casa.» Un espacio versátil que cuenta con distintos espacios (tanto privados como comunes) que permiten alojarse tanto a pareja, grupos de amigos como familias enteras que buscan reunirse y compartir.
Cabe decir que Lara, chef con una trayectoria y una mentalidad sostenible y ecológica, es la anfitriona perfecta para ofrecer desayunos, comidas y cenas si el huésped lo requiere. Mas Tinus está aislado y, a la vez, conectado. El espacio perfecto para no complicarse, relajarse y compartir con quien elijas.
Tendencias TV Selection
Centro Cultural en Casamance, Senegal
En el sur de Senegal, donde la selva se mezcla con los huertos y las casas respiran con el clima, el Estudio Zirikiain ha levantado algo más que una vivienda....
Viajar a Japón con Evaneos: una forma auténtica de descubrir el país del sol naciente
Hay algo magnético en Japón. Su equilibrio entre lo ancestral y lo moderno, la serenidad de sus paisajes, el ritmo pausado de los templos frente al bullicio de Tokio… es...
Cocolia: arquitectura, naturaleza e intimidad en equilibro
Ubicado en las colinas de Mazunte, entre la selva y el océano Pacífico -a un kilómetro de una playa paradisíaca-, Cocolia Hotel es un refugio donde el tiempo se ralentiza...
Nuevo verano en Nueva Aquitania
El nombre Aquitania hace referencia a los pueblos que habitaban esta región en la antigüedad. Se cree que la raíz del nombre Aquitani puede estar relacionada con el término latino...
UN VIAJE DE LUZ
Toda la vida he acumulado libretas atiborradas de frases que he ido encontrando. Muchas veces pienso que ellas me han encontrado a mi, incluso que me han asaltado. Me gusta...
Todos los caminos llevan a un hotel
Me escapé al norte, de forma bastante improvisada, casi de un día para otro, tratando de “andar camino” y con la esperanza de poder desaparecer conmigo misma. Con la misma...




