¿Qué significa ser joven hoy? ¿Cómo se programa desde la colectividad? ¿Y qué relatos merecen ser amplificados en un panorama cultural cada vez más saturado? Hablamos con el equipo de Reteena sobre cine y cultura, pero también sobre acceso, comunidad, primeras veces, formatos no convencionales y maneras de hacer que escapan a la rigidez del circuito festivalero. Una conversación sobre la importancia de sostener espacios independientes, escuchar nuevas voces, mezclar lo pop con lo político y entender la programación como una forma de relato generacional. Más que un festival, una puerta de entrada. Más que una selección, una declaración de intenciones.
¿Qué significa joven hoy, cómo lo entendéis? Esta pregunta es muy difícil. Cada persona vive su juventud en función de su contexto, y aquí los factores de género, clase social, racialización, familiares, etc. son muy influyentes. Muchas veces tendimos a generalizar cuando hablamos de «los jóvenes» y a menudo les señalamos como responsables de todos los males: la radicalización hacia la extrema derecha, la pasividad, la falta de autocrítica… Pero pocas veces se destinan los recursos necesarios para generar espacios de debate, donde de verdad se escuche a las personas jóvenes. Y bueno, uno de los objetivos del festival es precisamente ser espejo de las múltiples realidades que viven los jóvenes actualmente, dándoles voz, tiempo y espacio para expresarse.
¿Qué tipo de relatos o sensibilidades os interesa amplificar desde Reteena? ¿Qué buscáis cuando programáis? Cada año buscamos que el Reteena sea un reflejo de las inquietudes de la juventud actual, pero también una celebración de todas estas nuevas propuestas audiovisuales que ofrecen miradas frescas, irreverentes y que rompen con estereotipos. Buscamos un equilibro entre óperas primas, películas que hayan tenido un buen recorrido por festivales internacionales, propuestas de talento local emergente y una buena dosis de cultura pop!
¿Qué significa para vosotras liderar un festival hecho por y para jóvenes en un contexto audiovisual tan cambiante? El Reteena es un proyecto que empezamos porque es el festival al que nos hubiera gustado ir cuando teníamos 18, 19 o 20 años, vivíamos en pueblos de las «rodalies» de Barcelona y veíamos todas las películas y series que podíamos pero no sabíamos ni que existía la Filmoteca o que se podía ir a un festival de cine. Cuando eres joven, la cultura puede parecer algo de difícil acceso, que no te interpela y no te invita a participar. Cada año lo vemos con las personas que se apuntan a formar parte del equipo joven del festival, son perfiles de gente muy joven y súper cinéfila, pero que quizás nunca antes ha pisado un festival de cine (y mira que en Barcelona hay una oferta amplísima). En este sentido el Reteena funciona como una puerta de acceso al panorama cultural de la ciudad para mucha gente joven con interés e inquietudes.
¿Cómo ha evolucionado Reteena desde su primera edición hasta ahora? El Reteena tiene la particularidad de que se organiza de la mano de un equipo joven, un grupo formado por 8 chicxs de entre 19 y 22 años, a partir de una convocatoria abierta. Desde septiembre hasta la celebración del festival, el equipo joven participa en reuniones de ideación y programación donde se decide la imagen gráfica de ese año, se seleccionan las películas y cortometrajes y se deciden las actividades e invitados. El equipo joven se renueva cada edición, y esto hace que cada año el festival evolucione y se adapte a los intereses, gustos e inquietudes de este grupo. Más allá de eso, el Reteena ha ido evolucionando hacia convertirse en una propuesta muy lúdica y celebratoria, que busca desjerarquizar la cultura y poner en diálogo una película que puede haberse estrenado en la Sección Oficial del Festival de Cannes (este año de hecho contamos con el estreno en Barcelona de la ganadora de Un Certain Regard, La misteriosa mirada del flamenco) con propuestas más alternativas y pop, como el bingo cinéfilo que este año presentan La Niña Delantro y Chloe Vittu o la charla de Junior Healy sobre cine de terror.
¿Qué temas siempre se han abordado y qué nuevos contenidos, formatos vemos en este 2025? Desde la primera edición la programación del Reteena ha reflejado una sensibilidad por dar espacio a creadoras femeninas o queer, que se salen de la norma. En una industria tan masculinizada como todavía es el audiovisual, nos parece importante seguir reforzando cada año esta línea que des del inicio nos salió de forma natural. A la vez, en las tres últimas ediciones nos hemos ido atreviendo a romper con los formatos más estándar de los que se puede esperar de un festival de cine o de audiovisuales, donde hay proyecciones, charlas y pitchs. Nos gusta mezclar un poco las cosas y dar cabida a otro tipo de actividades, como el bingo sobre cine, el market de artesanía o poder invitar a personas que de entrada no pertenecen tanto al ámbito audiovisual, como FADES, Anier o Junior Healy.
¿Qué mirada aporta Reteena al audiovisual que no suele tener espacio en otros festivales? Como ya avanzaba en la anterior pregunta, nos gusta proponer actividades que se salen un poco de la norma de lo que se va a ver o hacer en los festivales de cine. Nos encanta poder proyectar películas en pantalla grande y hacer coloquios, pero también jugar y divertirnos más con el audiovisual. Recuperar clásicos de la adolescencia y volver a verlos con los amigos. Este año en los “Essentials” (una sección dedicada a películas de culto “teens” de los 90s y 2000s por la que han pasado clásicos como Chicas Malas o But I’m a cheerleader) de Reteena hemos decidido programar “Scott Pilgrim vs. the world” y “Los chicos del maíz”, (este última elegida por Junior Healy, uno de los invitados estrella de esta edición). Y sí, hablar y compartir de cine sin tener que dar ninguna masterclass de gente erudita del sector, sinó charlas más horizontales de gente apasionada por el audiovisual con ganas de compartir.
¿Qué retos habéis encontrado a la hora de sostener un proyecto cultural independiente que apuesta por nuevas generaciones? No siempre es fácil dar voz a nuevas propuestas, porque lo nuevo siempre da miedo. En el Reteena sobre todo proyectamos operas primas, de gente que aún no ha sonado porque está empezando su carrera, y siempre es más complicado mover al público a ver títulos dirigidos por gente desconocida. Pero bueno, al final es uno de los objetivos del festival, inspirar a gente que está empezando a hacer cine a través de primeras obras que han destacado por su calidad y originalidad.
Esta edición ha vuelto con más sedes, más voces y más formatos. ¿Qué os ha ilusionado especialmente de la programación 2025? Pues un poco todo la verdad. Estamos super contentas de contar con operas primas tan increíbles, irreverentes y únicas como “Pillion” de Harry Lighton, “La misteriosa mirada del flamenco” de Diego Céspedes o “Lesbian space princess” de Emma Hough Hobbs y Leela Varghese. Nos parecen títulos muy especiales y valientes, y estamos muy contentas de poder programarlas en el festival. Aparte de las proyecciones, para nosotras son muy importante las actividades que organizamos en la Nau Bostik. Se trata de una programación que nos diferencia del resto de propuestas de festivales de cine, ya que queremos que el audiovisual también se consuma y se viva de una manera desenfadada, festival y colectiva. Por eso hemos invitado a Junior Healy para que nos comparta sus guilty pleasures del cine de terror o el bingo cinéfilo con Chloe Vittu y La Niña Delantro, que ya se ha convertido en un clásico del festival.
¿Cómo imagináis el futuro del festival? ¿Qué nuevos formatos, públicos o territorios os gustaría explorar en próximas ediciones? La verdad es que el formato de la performance, de crear nuevos espectáculos uniendo artistas como hicimos el año pasado con Ouineta y Mabel Olea, es algo que tenemos muy pendiente seguir investigando y desarrollando. Nos gusta poder ofrecer actividades únicas e inéditas, que solo se puedan disfrutar una vez en el festival. Y no tanto por motivos estratégicos o de posicionamiento, sinó porque nos mueve y motiva seguir explorando formatos menos convencionales. A nivel de públicos, nuestro gran reto cada año es seguir moviendo la juventud de Barcelona. Ir renovando nuestros seguidores y espectadores, ya que hace 8 años en la primera edición del festival teníamos un público de 20 años que ahora tiene 28, y que creemos que sigue viniendo, pero también queremos llegar a los de 20 de ahora y que encuentren en el Reteena una propuesta atractiva con la que puedan identificarse.


