Tazas mágicas en Starbucks
Como siempre que podemos, traemos una campaña de esas que te hacen caer de culo. Y esta vez Starbucks nos ha sorprendido gratamente, siempre gastan en publicidad pero esta tiene gancho… Aunque seguramente no cambiaremos nuestra cafetería de barrio, por la gran cadena. Si que seguro consiguen que nos acerquemos a tomar uno para probar.
Y es que sus tazas, ya miticas ahora se convierten en areas de juego para la realidad aumentada, de esta forma cada vez es más difícil:
1. No tener Smartphone, (te pierdes todas estas delicias)
2. No pasarse por Starbucks (porque el chocolate desecho esta bueno, y porque el Cheesecake tiene algo adictivo.) Hey! ¿No decíamos que no íbamos?

Tendencias TV Selection
Entrar en las cabezas que diseñarán la moda de mañana
Una ola de romanticismo atraviesa la Royal Academy of Fine Arts Antwerp. Visiones de futuros múltiples: delicados, vibrantes, tensos y decadentes, que proponen nuevas maneras de estar en un mundo...
“Todo el mundo piensa que los parisinos dominan la moda. Todo el mundo está equivocado”
“Todo el mundo piensa que los parisinos dominan la moda. Todo el mundo está equivocado”. En mayúsculas editoriales, muy gritonas, resalta en el tote bag amarillo flúor que probablemente haya...
Maison Margiela Folders
Hay marcas que venden ropa. Y luego están las que consiguen vender una forma de mirar el mundo. Maison Margiela siempre ha pertenecido a esa segunda categoría. Una maison históricamente...
Diseñar a otro ritmo: el lujo de lo cotidiano
En tiempos de jaleos muchos y fatigas digitales producir desde la calma, con cabeza y tiempo, puede ser el nuevo referente. Desde Madrid, Paracia diseña con esto mente. Da la...
Elizabeth Salim: la diseñadora que convirtió la sostenibilidad en resistencia
Durante la Rakuten Fashion Week Tokyo, la diseñadora mexicana Elizabeth Salim presentó su colección SS26 “HANAHKI” dentro del Global Fashion Collective, una propuesta que fusiona estética dark, sostenibilidad y rebeldía...
El legado de Virgil Abloh se expone en París
Virgil Abloh no fue solo un diseñador. Fue un código abierto. Un lenguaje compartido que mezcló arquitectura, DJ sets, coleccionismo de fanzines, teoría crítica, cultura callejera y moda de lujo....