Virgil Abloh no fue solo un diseñador. Fue un código abierto. Un lenguaje compartido que mezcló arquitectura, DJ sets, coleccionismo de fanzines, teoría crítica, cultura callejera y moda de lujo. Para muchos, fue la primera vez que se sintieron dentro del sistema sin tener que encajar del todo. Virgil abrió puertas, no con espectáculo, sino con método, constancia y generosidad. Hizo del diseño una práctica relacional: investigar, nombrar, colaborar, transformar.
Desde su fallecimiento, su legado se ha convertido en una de las referencias más urgentes y necesarias para pensar la creatividad hoy. ¿Qué significa diseñar sin miedo? ¿Cómo se democratiza el gusto sin perder el rigor? ¿Qué puede pasar cuando el diseño se convierte en herramienta de educación y comunidad?
Ahora, ese legado se presenta por primera vez en Europa en
“Virgil Abloh: The Codes”, una exposición que puede visitarse hasta el 9 de octubre en el
Grand Palais de París. Más de 20.000 objetos han sido reunidos y conservados en el
Virgil Abloh Archive, y esta muestra es la primera activación pública de ese trabajo íntimo, curado con respeto y visión por Chloé y Fuz, y con el apoyo de figuras clave en su historia como Sarah de Colette, Athi (su mano derecha), y el equipo de Nike, uno de sus grandes compañeros de viaje creativo.
Pero “Codes” no es solo una exposición: es también una declaración de intenciones. “World’s Fair”, el programa paralelo que se despliega por toda la ciudad, ofrece talleres, DJ sets, charlas y encuentros que hacen de esta cita algo más que una retrospectiva. Es un archivo vivo, colectivo, expandido. Una invitación a seguir imaginando.
Como bien dijo Shannon Abloh, su compañera y ahora guardiana de este legado: “Este es solo el comienzo. El archivo es una fuente abierta para educación, inspiración y mentoría. Queremos que futuras generaciones construyan sobre las ideas de Virgil mientras crean las suyas.”
Virgil Abloh ya no está, pero sus códigos siguen ejecutándose. En cada colaboración inesperada. En cada objeto que cuestiona. En cada comunidad que diseña desde el cruce. Porque no se trataba solo de lo que hacía. Sino de cómo lo hacía. Y para quién.
Os compartimos la transcripción del discurso de Shannon Abloh en el evento inaugural de la exposición “Virgil Abloh: The Codes” en el Grand Palais de París.
Buenas noches a todos,
Muchas gracias por estar aquí esta noche. Me siento profundamente agradecida de ver tantas caras conocidas y queridas reunidas para celebrar el trabajo y la vida de Virgil.
Cuando Virgil falleció, me propuse preservar su legado de la manera más auténtica posible. Sabía que tenía una gran responsabilidad: no solo como su esposa, sino como guardiana de sus ideas, su ética de trabajo, su visión. Quería asegurarme de que las futuras generaciones no solo recordaran su trabajo, sino también cómo pensaba, cómo creaba, cómo colaboraba con otros.
Virgil creía profundamente en compartir. En compartir conocimiento, herramientas, oportunidades. Veía el diseño como un medio para educar, para empoderar, para abrir puertas a otros. Nada le hacía más feliz que ver a alguien crecer, encontrar su camino, descubrir su voz.
Por eso, desde el principio supe que lo que estábamos construyendo no era solo una exposición. Era un archivo vivo. Una base desde la cual otras personas pudieran aprender, reinterpretar, imaginar nuevos caminos. “The Codes” es una invitación: a entrar en su mundo, entender sus procesos, explorar sus referencias. Es también un acto de generosidad, de apertura.
Este archivo ha sido construido con muchísimo cuidado, amor y compromiso. Con la ayuda de muchas personas increíbles —equipo, amigos, colaboradores— que también compartieron esa visión. Estoy inmensamente agradecida a Chloé, a Fuz, a todo el equipo del archivo, a Sarah de colette, a Athi, al equipo de Nike, y a todos los que han aportado su tiempo y energía para que esto fuera posible.
Gracias también a la ciudad de París. Esta ciudad fue tan importante para Virgil. Fue aquí donde soñó en grande, donde desafió lo establecido, donde reconfiguró lo que significaba pertenecer a este mundo del diseño y del arte.
Mi esperanza es que este archivo y esta exposición sirvan como punto de partida para otros. Para jóvenes creativos que necesiten una chispa. Para quienes aún no se sienten representados en estos espacios. Para quienes sueñan con mezclar mundos, romper moldes, contar otras historias.
Virgil solía decir: “Todo lo que hago es para el chico de 17 años que fui, que solo necesitaba una señal, una puerta abierta.”
Este es nuestro intento de seguir abriendo esa puerta.
Gracias por estar aquí. Gracias por creer.
Esto es solo el comienzo.