Elizabeth Salim: la diseñadora que convirtió la sostenibilidad en resistencia

La pionera del fashiontech latinoamericano convierte la moda en un lenguaje para hablar de trauma, tecnología y futuro

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Elizabeth Salim: la diseñadora que convirtió la sostenibilidad en resistencia

Durante la Rakuten Fashion Week Tokyo, la diseñadora mexicana Elizabeth Salim presentó su colección SS26 “HANAHKI” dentro del Global Fashion Collective, una propuesta que fusiona estética dark, sostenibilidad y rebeldía emocional.

Inspirada en la enfermedad ficticia Hanahki, la colección de SVLIM traduce el sufrimiento de la Tierra como un amor no correspondido, con piezas que combinan exoesqueletos interactivos, upcycling y una visión futurista y sin género.

Más allá de la pasarela, Salim entiende la moda como una herramienta para cuestionar el sistema, hablar del trauma y reimaginar un futuro consciente. En esta conversación, nos cuenta cómo une sostenibilidad, técnica y resistencia en su trabajo y reflexiona sobre el papel de la moda como vehículo de cambio.

Elizabeth Salim coleccion SVLIM looks 1

¿Cómo puede la moda ser, al mismo tiempo, un acto de resistencia y de cuidado hacia el planeta?

Me encanta que preguntes eso, porque generalmente no me preguntan sobre la visión sustentable de la marca. Si te soy honesta, yo no soy diseñadora de moda, soy diseñadora industrial, y poco tiempo después empecé a enfocarme y a dedicarme más a la moda y a aprender.

Es muy interesante cuando te das cuenta de que las soluciones dentro de la industria de la moda no son suficientes para resolver los problemas de contaminación, y que muchas de las soluciones efectivas provienen de otras industrias totalmente ajenas, algunas sin relación directa.

A partir de ahí comprendí que, si quería generar un cambio, debía hacerlo desde ambos lados: la parte técnica —la Ingeniería Ambiental— y la parte fashionista, para poder hablar del problema y crear conciencia.

Así nació la necesidad de crear algo distinto y de hablar de una moda sustentable que no necesariamente fuera artesanal. De hecho, la marca surge de esta necesidad y de desarrollar una moda adaptada a las necesidades urbanas de quienes vivimos en las ciudades.

Yo, por ejemplo, viajo constantemente y quería ropa funcional, con un performance mucho más alto, además porque practico parkour con mis amigos de Guadalajara.

De ahí surgió todo: queríamos hacer algo totalmente diferente. Y conforme la marca fue creciendo, además de crear comunidad, empezamos a generar nichos dentro de la cadena de suministros. Iniciamos con un proyecto llamado Kilómetro 5, que establece que toda la cadena de suministros debe estar a menos de cinco kilómetros de la oficina central.

Elizabeth Salim coleccion SVLIM looks 2

En relación a esto, ¿podrías contarme un poco más sobre el proceso técnico y las prácticas sostenibles que utiliza Elizabeth Salim?

Bueno, nosotros trabajamos con dos cosas muy básicas:

La primera es el upcycling, que es nuestra base y de dónde partimos. A diferencia de un upcycling centrado en recolectar ropa, nosotros recuperamos los rollos completos de tela que se descartan por temas de color o de calidad.

Tenemos acuerdos con diferentes fábricas en Guadalajara que nos obsequian estos rollos. Yo siempre digo que a veces la contaminación parece algo tan sencillo como retazos de tela, pero en realidad es muchísimo más grande que eso. Cuando ves que se descartan rollos enteros solo porque “no dio el tono de color”, piensas: “¿por qué tiras esto?”. Y yo les digo: “Pues tráelo para acá, que yo hago algo con esto”.

Al inicio empezamos recolectando de 100 a 200 kilos cada tres meses dentro de las comunidades de diseño de Guadalajara; ahorita recuperamos unos 500 kilos por semestre. Es una locura de materiales y de todo lo que te puedas imaginar. Hay desde textiles, pieles, sintéticos… incluso la famosísima piel de nopal, que muchas veces se descarta por temas de calidad. Nosotros recuperamos todo eso y hacemos cosas distintas.

El segundo método que usamos para diseñar es el prototipado rápido. Utilizamos mucho modelado 3D, porque eso nos permite tener an accurate version of every design, ¿sabes?, con volúmenes exactos y patrones con una atención mínima entre pieza y pieza.

Yo siempre digo: el “zero waste” no existe, porque no hay manera de lograr un desperdicio cero. Pero sí intentamos generar la menor basura posible, y el modelado 3D ayuda muchísimo a reducir los residuos que producimos.

Elizabeth Salim coleccion SVLIM looks 3

Sobre todo lo que comentas de la cantidad de tela y del proceso de upcycling, ¿os sobra material? Imagino que sí… ¿O conseguís aprovecharlo todo? ¿En qué momento decides: “Vale, paro de coger porque me estoy quedando con demasiadas cosas”?

Sí, hemos tenido… ¡Esa es una gran pregunta! Sí hemos tenido problemas con eso, porque al final del día seguimos siendo una marca pequeña, y obviamente no tenemos el espacio, ¿sabes?, el almacén para poder guardar todo esto.

Lo que hicimos fue empezar a sumar gente que ya trabajaba con reciclaje textil en México. Uno de los colaboradores más importantes es Industrias Marves, un complejo textilero en Morelia —uno de los más grandes de América Latina— donde realizan todo este proceso de reciclaje textil.

Con eso nos hemos ayudado mucho, porque llega un momento en que —como te decía— tenemos que parar y decirles: “Oigan, ya no podemos recolectar más basura”. Pero también ha sido un proceso de educar a estas empresas y decirles: “No por el hecho de que yo esté recogiendo estos residuos soy un basurero, ¿me entiendes?”.
Es hablar con ellas y decirles: “A ver, sí yo estoy haciendo esta captación de merma, pero tú también tienes que hacerte responsable de la merma que estás generando”.

Ahí es donde la marca da un giro de 360°: no solo recolectamos, sino que también educamos y capacitamos. No se trata de que solo yo, como marca pequeña, sea sustentable, sino de que tú, como marca grande, también lo seas y aprendas a trabajar con esto.

De ahí nace toda nuestra labor de capacitaciones, consultorías y formación, para enseñar un know-how más abierto y ayudar a las marcas sin prejuicio, que no se sientan atacadas. La idea es optimizar sus procesos para que también salgan beneficiadas.

Yo siempre digo: la sustentabilidad es maravillosa, pero tiene que ser sostenible, es decir, que podamos hacer un negocio de esto. Y ahí es donde damos en el clavo: ofrecer un plan de migración sostenible, donde las empresas no se vayan a la bancarrota al invertir en nuevos procesos.

Eso ha resultado muy positivo para los empresarios, porque pueden ver los pasos claros: “Mira, paso uno, paso dos, paso tres. Con esta agenda vamos a empezar. Esta es la agenda ODS”. Empezamos con algo pequeño y luego vamos por algo más grande, a tres años. Este plan de migración ha ayudado a muchas empresas a trabajar de manera asistida y sostenible.

Elizabeth Salim coleccion SVLIM looks 4

¡Wow! Me parece súper interesante todo este enfoque. Para cerrar, me gustaría entrar en un plano más creativo: ¿de dónde sacas la inspiración? ¿Qué te inspira a nivel de formas, volúmenes o artistas…?

Bueno, creo que te diste cuenta de que soy muy fan del horror, jejeje. Soy muy fan de las películas de terror. De hecho, me gusta mucho el horror, pero intento también sacar inspiración de cómo vivo mi cotidianidad, de hablar de mis traumas y de las cosas que me han pasado a través de mis diseños.

Es decir: oye, ¿qué pasa si empezamos a trabajar con los mecanismos de copeo de los traumas y los llevamos a un nivel creativo? También me inspiro en todas esas cosas que me han llamado la atención o que me han gustado.

Para mí, Masahiro Ito, el creador de los monstruos de Silent Hill, es una de mis mayores inspiraciones. Junji Ito también. El estilo de diseño que manejo siempre ha sido muy asiático. En México se le conoce a ese estilo como Japandi, y es algo que siempre he hecho, algo que me llama y me gusta.

Durante mucho tiempo estuve vistiendo moda Lolita, que es parte de la comunidad Harajuku. Es muy loco —me hubieras visto vestida de rosita, ¡me veo increíble!—.

Así que, sí, desde hace mucho tiempo ha habido influencia asiática en mi estilo de diseño, que poco a poco ha ido evolucionando hasta convertirse en un estilo personal.

Hoy puedo combinar elementos de México, como las calaveras, con elementos japoneses, como las estructuras y los monstruos, que forman parte de cómo yo percibo el horror y distintas filosofías. Todo eso me ha permitido elevar mi trabajo a otro nivel y decir: “Esto no es cosplay, es un siguiente nivel”.

Ahora me surge una última pregunta rápida, solo por curiosidad: ¿cuáles son tus películas de terror favoritas?

¡Amiga, no! No quiero exponerme, jajajaja. Pero sí te puedo decir cuáles son mis tres películas favoritas en general, y eso puede ayudar mucho.

Una: definitivamente soy muy fan de Kill Bill, ¡me encanta! Quentin Tarantino, te amo donde quiera que estés.

La segunda película que más me gusta es Party Monster. Es una película de culto en la que salen Macaulay Culkin con Marilyn Manson. Si pueden, véanla. Es la historia de los club kids de Nueva York, que han influido muchísimo en todo lo que yo he hecho. Al final, todo lo que conocemos hoy del drag nació ahí. De los últimos club kids que quedan, pues, uno de ellos es RuPaul y Amanda Lepore. Entonces también hay que aprender un poco de historia del drag. Party Monster es de mis favoritas siempre, siempre, siempre.

Y la tercera…me dejas pensando… híjole, todas las películas del Studio Ghibli. Me encantan. Son mis comfort movies, las que podría ver una y otra vez. Siempre me recuerdan momentos muy específicos de mi infancia y me hacen sentir muy bien.

Así que sí, me quedo con ese top 3.

Entrevista por Laura Martinez

Fotos: Global Fashion Collective

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