Ya sabes, fans de las puertas de entrada. Llegar a lo mismo desde una puerta u otra. Siguiendo la filosofía de Virgil Abloh, dos puertas claras: lo purista y lo turista. El MOCO Museum, ejemplo perfecto para cuestionarse estas puertas y ver ese cruce de públicos diversos, miradas nuevas (¿vírgenes?), turistas curiosos y demás transeúntes que transitan una calle abarrotada hasta llegar al punto rosa. El MOCO sorprende y apuesta por agrandar su colección con una apuesta local. Samuel, un artista que con disciplina ha dado forma a una carrera orgánica y evolutiva. Un referente. Para Samuel Salcedo, el arte siempre ha sido un lugar de conversación y, en su exposición en el Moco Museum de Barcelona, plantea preguntas. Un lenguaje moldeado por la intuición, lo accidental y una relación constante con el cuerpo y la memoria. “Me interesa la piel como superficie donde se graba la vida”. Hablamos con él sobre procesos, espacio, escultura, presente y libertad creativa.

¿Qué te parece llegar a un museo como el MOCO, que conecta con un público que va más allá del arte más purista y se abre a una red más turística y diversa?
Siempre he intentado hacerme entender con mi trabajo. Me planteo mis obras como un lugar para dialogar. Es muy gratificante poder exponer en un espacio que fomenta esta conversación sin prejuicios y con vocación de llegar a cuanta más gente mejor.
Esto abre tu obra a otras miradas. ¿Dónde quieres llevarles y qué quieres hacerles pensar?
Lo mejor de mi trabajo, de tener la suerte de exponerlo, es cuando los demás interpretan lo que intento explicar. Me muevo mucho por intuición y, cuando alguien encuentra significado en lo que hago, mi obra se llena de sentido.
¿Por qué la colección de piezas presentadas y cómo ha sido la decisión de dónde ubicarlas dentro del museo?
La selección de la obra ha sido también un diálogo con la gente del MOCO Museum. Me encanta cuando los demás piensan sobre mi trabajo y, en este proceso, creo que hemos conseguido un juego con el espacio y los visitantes que ha funcionado en relación con la obra expuesta en la colección.
¿Cómo fue para ti recibir la propuesta de exponer aquí?
Todo el camino desde que recibí la propuesta, la selección de la obra y el montaje ha sido muy fluido y en un corto espacio de tiempo. Creo que ahora es cuando empiezo a valorar la oportunidad y la experiencia de exponer en el MOCO Museum.
¿Cómo es tu proceso de trabajo y qué ha cambiado desde tus inicios?
En mi proceso de trabajo juegan un papel importante la improvisación y la intuición. Esto, a veces, es antitético a la producción de esculturas en un sentido más tradicional o académico. Pero yo siempre he sido muy irreverente con los procesos escultóricos y, puesto que vengo del mundo de la pintura, la inmediatez y el accidente son imprescindibles en la creación de mis obras.
¿En qué momento vital y creativo estás ahora mismo?
Actualmente estoy en un momento creativo donde intento continuar peleándome con el lenguaje escultórico. Con nuevos materiales y nuevas formas de explicarme. Me encanta perderme y encontrar respuestas con nuevas obras para espacios expositivos y espacios públicos en el exterior.
¿Qué temas te interesan hoy y sobre cuáles estás creando?
Siempre doy vueltas sobre los mismos temas, pero actualmente me interesa mucho trabajar sobre la memoria. La información de nuestra vida grabada en nuestra piel, en la superficie de las esculturas, y los recuerdos que nos definen.
Para acabar, complejo pero necesario: ¿cómo ves el momento del arte ahora?
El mundo del arte, quizás, se ha vuelto más inmediato. Con menos tiempo para valorar con perspectiva lo que significa. Se ha democratizado el acceso a la información relacionada con el arte y, aunque muchas de las nuevas tendencias pienso que son pasajeras, es un momento apasionante por la libertad creativa de este momento.
